Desde el 26 de abril de 2025, hasta el 4 de junio de 2025
Hablamos de atravesar el duelo como si fuera un único camino, igual para todos, con una sola dirección. Quizá un camino que pasa por un bosque, un camino oscuro flanqueado por altos árboles, con silenciosas e imponentes figuras observándonos, que cruzan animales desbocados en momentos inesperados, arden casas y las caras que siempre hemos mirado se vuelven extrañas, confusas, neblinosas.
¿Cómo? ¿Que tú no has vivido así el duelo?
Vaya.
Entonces, quizá, el duelo se parezca más a un sueño que a un camino que atravesar. A algo extraño, irreal, a un paisaje sin lógica, una escena absurda, a algo que no acabas de entender, pero que reconoces, que está ahí en ti y en nadie más de esa manera. Los sueños, como el duelo, tienen una precisión extraña, como si no pudieras mentir del todo.
En Huid de los profetas, Jean se vale de las normas de los sueños, tan ilógicas, directas y brutales, de recursos plásticos basados en la experimentación, la destrucción y la construcción, para traer imágenes oníricas que ocupen un espacio que no existe en el mundo real, como pensar en la no-existencia cuando existimos. Un imaginario grotesco de guías en la oscuridad que habla del duelo en sí, de la emoción de este, cuando no se presenta de la manera esperada, de la acostumbrada.
¿Existe acaso una única manera?